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DESCANSO

Fecha actual 2

#10

Dios es eterno y no cambia

 

No cambia su propia ley

¿Será que hay algo que Dios no podría hacer? Quizá alguien pueda considerar una herejía decir que hay algo que Dios no podría hacer, pero hay algo que Él no haría, por su carácter inmutable, esto es: cambiar su propia ley. Si Dios hubiese podido cambiar su propia ley, Jesucristo no necesitaba venir a morir por el hombre; hubiese sido suficiente cambiar la sentencia de muerte de nuestros primeros padres. Dios no cambia, y no necesita cambiar su ley porque es perfecta (Salmos 19:7), y mucho menos permite que el ser humano, que es imperfecto, cambie su Ley.

Dios es inmutable y...

"… todo lo que Dios hace es perpetuo: Nada hay que añadir ni nada que quitar. Dios lo hace para que los hombres teman delante de él" Eclesiastés 3:14.

"Porque yo, Jehová, no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos" Malaquías 3:6.

"Cuidarás de hacer todo lo que te mando, sin añadir ni quitar nada" Deuteronomio 12:32.

"Advierto a todo el que oye las Palabras de la profecía de este libro: Si alguno le añade algo, Dios traerá sobre él las plagas escritas en este libro. Y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro" Apocalipsis 22:18-19.

La profecía decía que un poder humano se iba a atribuir poder, y se atrevería a cambiar la ley de Dios, «pensará en cambiar los tiempos y la Ley…» Daniel 7:25, y que «…echaría por tierra la verdad…» Daniel 8:12. Esto es exactamente lo que ha pasado.

 

La Biblia predijo la restauración del verdadero día de reposo

Hablando en el contexto del reposo del sábado la profecía predice:

 "Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar" Isaías 58:12.

 

Su iglesia restauraría los cimientos antiguos, repararía la brecha que el hombre hizo en la ley de Dios, restauraría el camino que Dios estableció para el hombre, los mandamientos que Él promulgó en el Sinaí, de acuerdo a los cuales somos llamados a vivir. Es un grave pecado lo que ha hecho el ser humano, el sustituir el día que Dios santificó en la creación, que grabó con su propio dedo en las tablas de piedra en el Sinaí y que en el nuevo pacto escribió en nuestros corazones. Es una gran violación cambiar el día que Dios bendijo y santificó por el día que el paganismo dedicó al culto al sol. Debemos volver a las raíces, a lo que Dios estableció y no tenemos que apoyar un cambio que Dios nunca autorizó en la Escritura. No debemos apoyar esta falsificación de la verdad, porque si lo hacemos “en vano” (Mateo 15:9) lo adoraremos y serviremos.

 

Característica del pueblo de Dios en los últimos tiempos

En el simbolismo bíblico la Iglesia es representada con una mujer y Satanás con el dragón que la persigue por ser fiel:

"Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo" Apocalipsis 12:17.

A pesar de su oposición, el mensaje de Dios para hoy dice es:

"Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús" Apocalipsis 14:12.

Mientras que aquellos que pretenden ser cristianos y rechazan la ley de Dios son considerados mentirosos:

"El que dice: 'Yo lo conozco', pero no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él" 1 Juan 2:4.

 

No olvidemos:

  • Jesús guardó los mandamientos y el sábado. No los anuló: Lucas 16:17; Mateo 5:16-17.
  • La ley expresa el carácter y los atributos de Dios, Salmos 89:14.
  • Ella es el lineamiento que nos enseña: como amar a Dios y como amar a nuestro prójimo, Romanos 13:9.
  • El pecado es infracción a la ley, 1 Juan 3:4. Sin ley no existiría el pecado (Romanos 4:15) y, si no existiera el pecado, no necesitaríamos salvación; por consiguiente no necesitaríamos a Jesucristo ni una Iglesia. Rechazando la ley de Dios indirectamente rechazamos a nuestro Salvador.
  • Seremos juzgados en base a los Diez Mandamientos. Santiago 2:12.
  • No podemos ignorar ninguno de sus mandamientos porque en la visión bíblica de la ley, “el que guarda toda la Ley, y ofende en un solo punto, es culpable de todos” Santiago 2:10; ver v. 11.
  • Hay bendiciones prometidas a los que por fe y amor guardan los mandamientos de Dios, Deuteronomio 5:29.

No estamos solos en el propósito de obedecer a Dios y guardar sus mandamientos. En Isaías 41:10 Dios nos dice: «No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia». Creemos en un Dios que nos ama y quiere que nos vaya bien, Él nos capacita para obedecer su ley, para respetar su voluntad, «porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad» Filipenses 2:13.

Aunque parece difícil cambiar el rumbo de nuestra vida y obedecer los mandatos del Señor, el apóstol Pablo dice: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece». Él nos ayuda y sustenta, y por eso «somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó» Romanos 8:37.

 

Veamos algunas de sus promesas:

"¡Si hubieras atendido a mis mandamientos, entonces sería tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar!" Isaías 48:18.

"¡Ojalá siempre tuvieran tal corazón, que me temieran y guardaran todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuera bien para siempre!" Deuteronomio 5:29.

Tal corazón, tal decisión, tal amor Dios quiere que tengamos hacia Él y sus mandamientos, para no dejar de lado ninguno. Porque si rechazamos solo uno, quedamos siempre como transgresores ante El. Recordemos: 10-1 es igual a 0, en las matemáticas de Dios. Santiago 2:10-12.

Si le somos leales, Él promete bendecirnos a nosotros y a nuestros Hijos, dándonos su paz que tanto necesitamos.

"Mucha paz tienen los que aman tu Ley, y no hay para ellos tropiezo" Salmos 119:165. Una conciencia tranquila y disfrutar de la seguridad de estar reconciliados con Dios, son dones del cielo. Colocándonos por fe de parte de Jesús, con su gracia, Él nos ayuda a obedecer todos sus mandamientos y alcanzar la justicia que solos no hubiéramos podido (Romanos 8:3-4).

En las Escrituras hay más promesas que nos alientan. En una de ella leemos que nuestras oraciones serán oídas: «Y cualquiera cosa que pidamos la recibiremos de Él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él» 1 Juan 3:22.

Por otro lado, quienes desprecian uno de los mandamientos, interrumpen su comunicación con Dios, porque Él no puede oír sus oraciones: «Incluso la oración le es abominable al que aparta su oído para no escuchar la Ley» Proverbios 28:9.

La comunión con Dios, que tiene como resultado el hacer su voluntad, nos trae paz espiritual

«¡Si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río y tu justicia como las olas del mar» Isaías 48:18.

Así, habiendo sido justificados por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, Romanos 5:1.

 

Aumenta nuestra inteligencia de la verdad

«De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira» Salmos 119:104.

 

Las bendiciones se extienden también a la salud

«Les dijo: Si escuchas atentamente la voz de Jehová, tu Dios, y haces lo recto delante de sus ojos, das oído a sus mandamientos y guardas todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié sobre los egipcios traeré sobre ti, porque yo soy Jehová, tu sanador» Éxodo 15:26.

 

El Señor nos promete prosperidad y larga vida

«Guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová, tu Dios, te da para siempre» Deuteronomio 4:40.

 

Él nos exaltará y todos nuestros caminos serán bendecidos

«Y vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas bendiciones, si escuchas la voz de Jehová, tu Dios» Deuteronomio 28:2.

Tendremos la conciencia tranquila, felices de haber cumplido con su gracia nuestro deber para con Dios, mientras que una conciencia perturbada es como un martillo que nos va golpeando para acabar con nosotros.

Cristo hizo todo por mí, ¿qué haré yo por él? Como fruto del perdón y justificación que nos ha adquirido, Él desea que le obedezcamos.

Recordemos que la causa principal de los males que existen en nuestro el mundo es la desobediencia a los Diez Mandamientos, mientras la prosperidad y felicidad es un resultado de estar en comunión con Dios, cumpliendo su santa voluntad.

La ley divina refleja el carácter de Dios y es la norma de vida que nos enseña a vivir con nuestros semejantes. Necesitamos fe, esa fe que Jesús quiere darnos para vivir esas verdades, también en las horas difíciles.

Haz planes, por lo tanto, para guardar el sábado, el día dedicado a Dios y a la familia, donde te encontrarás contigo mismo y con el Señor. Vive de acuerdo a este principio sagrado y disfruta de sus bendiciones estando en armonía con el Creador y Salvador que tanto ha hecho por nosotros y nos ama.

Disfrutemos no solo del descanso físico, sino del espiritual, de vivir la experiencia de una relación de amistad con Cristo, de paz interior, de descanso espiritual y comunión con Él.

Teniendo a Jesucristo en nuestra vida, propongámonos descansar de las consecuencias de un mundo arruinado por el pecado, de un mundo de estrés, violencia y mal, de manera que predomine la visión de las promesas de Dios y de la vida eterna.

Todo depende de tu decisión; hazla hoy y ahora. Todas las normas divinas son importantes, y debemos hacer planes para vivir de acuerdo a estos principios de vida.

Pon tu confianza en el Redentor y verás que es un deleite obedecer a Dios en un mundo que está empeorando, que es un privilegio disfrutar del descanso físico, espiritual y material en una sociedad cada día mas difícil.

Si reconoces la importancia de la Ley de Dios, que somos salvos por la gracia en Cristo, pero que nuestra respuesta es la lealtad a la Ley de Dios con sus bendiciones, escríbenos para orar por ti y fortalecerte en la vida espiritual.

Más información sobre estas verdades y respuestas sobre tantas otras preguntas las obtendrás escribiéndonos a la siguiente dirección electrónica: info@labibliatienerazon.org o haciendo click sobre la imagen inferior, que te llevará directamente a la guía de investigación bíblica: "A los pies de Jesús".

Dios te bendiga!


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#10

Dios es eterno y no cambia

 

No cambia su propia ley

¿Será que hay algo que Dios no podría hacer? Quizá alguien pueda considerar una herejía decir que hay algo que Dios no podría hacer, pero hay algo que Él no haría, por su carácter inmutable, esto es: cambiar su propia ley. Si Dios hubiese podido cambiar su propia ley, Jesucristo no necesitaba venir a morir por el hombre; hubiese sido suficiente cambiar la sentencia de muerte de nuestros primeros padres. Dios no cambia, y no necesita cambiar su ley porque es perfecta (Salmos 19:7), y mucho menos permite que el ser humano, que es imperfecto, cambie su Ley.

Dios es inmutable y...

"… todo lo que Dios hace es perpetuo: Nada hay que añadir ni nada que quitar. Dios lo hace para que los hombres teman delante de él" Eclesiastés 3:14.

"Porque yo, Jehová, no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos" Malaquías 3:6.

"Cuidarás de hacer todo lo que te mando, sin añadir ni quitar nada" Deuteronomio 12:32.

"Advierto a todo el que oye las Palabras de la profecía de este libro: Si alguno le añade algo, Dios traerá sobre él las plagas escritas en este libro. Y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro" Apocalipsis 22:18-19.

La profecía decía que un poder humano se iba a atribuir poder, y se atrevería a cambiar la ley de Dios, «pensará en cambiar los tiempos y la Ley…» Daniel 7:25, y que «…echaría por tierra la verdad…» Daniel 8:12. Esto es exactamente lo que ha pasado.

 

La Biblia predijo la restauración del verdadero día de reposo

Hablando en el contexto del reposo del sábado la profecía predice:

 "Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar" Isaías 58:12.

 

Su iglesia restauraría los cimientos antiguos, repararía la brecha que el hombre hizo en la ley de Dios, restauraría el camino que Dios estableció para el hombre, los mandamientos que Él promulgó en el Sinaí, de acuerdo a los cuales somos llamados a vivir. Es un grave pecado lo que ha hecho el ser humano, el sustituir el día que Dios santificó en la creación, que grabó con su propio dedo en las tablas de piedra en el Sinaí y que en el nuevo pacto escribió en nuestros corazones. Es una gran violación cambiar el día que Dios bendijo y santificó por el día que el paganismo dedicó al culto al sol. Debemos volver a las raíces, a lo que Dios estableció y no tenemos que apoyar un cambio que Dios nunca autorizó en la Escritura. No debemos apoyar esta falsificación de la verdad, porque si lo hacemos “en vano” (Mateo 15:9) lo adoraremos y serviremos.

 

Característica del pueblo de Dios en los últimos tiempos

En el simbolismo bíblico la Iglesia es representada con una mujer y Satanás con el dragón que la persigue por ser fiel:

"Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo" Apocalipsis 12:17.

A pesar de su oposición, el mensaje de Dios para hoy dice es:

"Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús" Apocalipsis 14:12.

Mientras que aquellos que pretenden ser cristianos y rechazan la ley de Dios son considerados mentirosos:

"El que dice: 'Yo lo conozco', pero no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él" 1 Juan 2:4.

 

No olvidemos:

  • Jesús guardó los mandamientos y el sábado. No los anuló: Lucas 16:17; Mateo 5:16-17.
  • La ley expresa el carácter y los atributos de Dios, Salmos 89:14.
  • Ella es el lineamiento que nos enseña: como amar a Dios y como amar a nuestro prójimo, Romanos 13:9.
  • El pecado es infracción a la ley, 1 Juan 3:4. Sin ley no existiría el pecado (Romanos 4:15) y, si no existiera el pecado, no necesitaríamos salvación; por consiguiente no necesitaríamos a Jesucristo ni una Iglesia. Rechazando la ley de Dios indirectamente rechazamos a nuestro Salvador.
  • Seremos juzgados en base a los Diez Mandamientos. Santiago 2:12.
  • No podemos ignorar ninguno de sus mandamientos porque en la visión bíblica de la ley, “el que guarda toda la Ley, y ofende en un solo punto, es culpable de todos” Santiago 2:10; ver v. 11.
  • Hay bendiciones prometidas a los que por fe y amor guardan los mandamientos de Dios, Deuteronomio 5:29.

No estamos solos en el propósito de obedecer a Dios y guardar sus mandamientos. En Isaías 41:10 Dios nos dice: «No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia». Creemos en un Dios que nos ama y quiere que nos vaya bien, Él nos capacita para obedecer su ley, para respetar su voluntad, «porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad» Filipenses 2:13.

Aunque parece difícil cambiar el rumbo de nuestra vida y obedecer los mandatos del Señor, el apóstol Pablo dice: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece». Él nos ayuda y sustenta, y por eso «somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó» Romanos 8:37.

 

Veamos algunas de sus promesas:

"¡Si hubieras atendido a mis mandamientos, entonces sería tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar!" Isaías 48:18.

"¡Ojalá siempre tuvieran tal corazón, que me temieran y guardaran todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuera bien para siempre!" Deuteronomio 5:29.

Tal corazón, tal decisión, tal amor Dios quiere que tengamos hacia Él y sus mandamientos, para no dejar de lado ninguno. Porque si rechazamos solo uno, quedamos siempre como transgresores ante El. Recordemos: 10-1 es igual a 0, en las matemáticas de Dios. Santiago 2:10-12.

Si le somos leales, Él promete bendecirnos a nosotros y a nuestros Hijos, dándonos su paz que tanto necesitamos.

"Mucha paz tienen los que aman tu Ley, y no hay para ellos tropiezo" Salmos 119:165. Una conciencia tranquila y disfrutar de la seguridad de estar reconciliados con Dios, son dones del cielo. Colocándonos por fe de parte de Jesús, con su gracia, Él nos ayuda a obedecer todos sus mandamientos y alcanzar la justicia que solos no hubiéramos podido (Romanos 8:3-4).

En las Escrituras hay más promesas que nos alientan. En una de ella leemos que nuestras oraciones serán oídas: «Y cualquiera cosa que pidamos la recibiremos de Él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él» 1 Juan 3:22.

Por otro lado, quienes desprecian uno de los mandamientos, interrumpen su comunicación con Dios, porque Él no puede oír sus oraciones: «Incluso la oración le es abominable al que aparta su oído para no escuchar la Ley» Proverbios 28:9.

La comunión con Dios, que tiene como resultado el hacer su voluntad, nos trae paz espiritual

«¡Si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río y tu justicia como las olas del mar» Isaías 48:18.

Así, habiendo sido justificados por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, Romanos 5:1.

 

Aumenta nuestra inteligencia de la verdad

«De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira» Salmos 119:104.

 

Las bendiciones se extienden también a la salud

«Les dijo: Si escuchas atentamente la voz de Jehová, tu Dios, y haces lo recto delante de sus ojos, das oído a sus mandamientos y guardas todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié sobre los egipcios traeré sobre ti, porque yo soy Jehová, tu sanador» Éxodo 15:26.

 

El Señor nos promete prosperidad y larga vida

«Guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová, tu Dios, te da para siempre» Deuteronomio 4:40.

 

Él nos exaltará y todos nuestros caminos serán bendecidos

«Y vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas bendiciones, si escuchas la voz de Jehová, tu Dios» Deuteronomio 28:2.

Tendremos la conciencia tranquila, felices de haber cumplido con su gracia nuestro deber para con Dios, mientras que una conciencia perturbada es como un martillo que nos va golpeando para acabar con nosotros.

Cristo hizo todo por mí, ¿qué haré yo por él? Como fruto del perdón y justificación que nos ha adquirido, Él desea que le obedezcamos.

Recordemos que la causa principal de los males que existen en nuestro el mundo es la desobediencia a los Diez Mandamientos, mientras la prosperidad y felicidad es un resultado de estar en comunión con Dios, cumpliendo su santa voluntad.

La ley divina refleja el carácter de Dios y es la norma de vida que nos enseña a vivir con nuestros semejantes. Necesitamos fe, esa fe que Jesús quiere darnos para vivir esas verdades, también en las horas difíciles.

Haz planes, por lo tanto, para guardar el sábado, el día dedicado a Dios y a la familia, donde te encontrarás contigo mismo y con el Señor. Vive de acuerdo a este principio sagrado y disfruta de sus bendiciones estando en armonía con el Creador y Salvador que tanto ha hecho por nosotros y nos ama.

Disfrutemos no solo del descanso físico, sino del espiritual, de vivir la experiencia de una relación de amistad con Cristo, de paz interior, de descanso espiritual y comunión con Él.

Teniendo a Jesucristo en nuestra vida, propongámonos descansar de las consecuencias de un mundo arruinado por el pecado, de un mundo de estrés, violencia y mal, de manera que predomine la visión de las promesas de Dios y de la vida eterna.

Todo depende de tu decisión; hazla hoy y ahora. Todas las normas divinas son importantes, y debemos hacer planes para vivir de acuerdo a estos principios de vida.

Pon tu confianza en el Redentor y verás que es un deleite obedecer a Dios en un mundo que está empeorando, que es un privilegio disfrutar del descanso físico, espiritual y material en una sociedad cada día mas difícil.

Si reconoces la importancia de la Ley de Dios, que somos salvos por la gracia en Cristo, pero que nuestra respuesta es la lealtad a la Ley de Dios con sus bendiciones, escríbenos para orar por ti y fortalecerte en la vida espiritual.

Más información sobre estas verdades y respuestas sobre tantas otras preguntas las obtendrás escribiéndonos a la siguiente dirección electrónica: info@labibliatienerazon.org o haciendo click sobre la imagen inferior, que te llevará directamente a la guía de investigación bíblica: "A los pies de Jesús".

Dios te bendiga!


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