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DESCANSO

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#2

Claves para la prosperidad y el éxito

 

En la Biblia encontramos las claves para la prosperidad y el éxito, el bienestar de la familia, disfrutar de paz interior, vivir satisfecho y feliz, tener salud física y espiritual.

¿Qué podemos hacer para conquistar las alturas de la excelencia, del éxito; para encontrar las respuestas a nuestras preguntas en la familia, en la educación de los hijos, en nuestro quehacer, en nuestra tarea diaria y las diferentes decisiones que nos toca afrontar? Dios quiere nuestra felicidad y nuestro bien, que seamos salvos. Él apóstol Juan dice:

«Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma» 3 Juan 2.

 

Dios no quiere que perdamos la vida eterna, Él promete en su palabra:

«Diles: Tan cierto como que yo vivo –afirma el SEÑOR omnipotente–, que no me alegro con la muerte del malvado, sino con que se convierta de su mala conducta y viva» Ezequiel 33:11.

 

¿Pero cuál es nuestra parte? Debemos tener fe en Dios, dejar que Él gobierne nuestra vida, aceptar su voluntad sea cual fuere.

Debemos aceptarlo como Salvador, eso significa aceptar el perdón que nos ofrece, aceptar su sacrificio, creer que Él murió en la cruz, en nuestro lugar, para salvarnos de la culpa del pecado, creer que Él pagó la culpa que nos tocaba pagar a nosotros

Aceptarlo como Señor es aceptarlo como jefe, como dueño, como legislador. En la práctica sería respetar las leyes que dio. Debemos tomar en cuenta y respetar sus mandamientos, hacer su voluntad. Dios dice en su Palabra:

«¡Ojalá siempre tuvieran tal corazón, que me temieran y guardaran todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuera bien para siempre!» Deuteronomio 5:29.

 

"Si tuvieran tal corazón", es decir, tal disposición, tal decisión, de temerle o sea de respetarle, de guardar todos los días, todos los mandamientos, no solamente nueve u ocho, sino todos, sin dejar ninguno de lado.

En el texto, Dios nos asegura que no solamente nos irá bien a nosotros sino también a nuestros hijos. Quien permite que Cristo viva en su corazón y guarda sus mandamientos, obtendrá paz y prosperidad para él, sus hijos, sus descendientes y su familia... El salmista comenta:

«Mucha paz tienen los que aman tu ley y no hay para ellos tropiezo» Salmos 119:165.

Sí, disfrutar de una buena conciencia y expresar nuestro amor a Dios y al prójimo nos trae paz y tranquilidad, así como respetar las leyes de la salud es para nuestro beneficio físico, respetar las leyes de Dios trae bendición. Aunque no nos salvamos por las obras sino por la fe, leemos en el evangelio de Juan:

«Jesús dijo: El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré á él» Juan 14:21.

 

Dios quiere manifestarse en tu vida, darte paz y seguridad, ayudarte a vivir cada día más cerca de Él y disfrutar de paz interior. Él está dispuesto a oír tus plegarias y responder a tus necesidades como a mostrarte el camino de la salvación y de la vida eterna.

 

¡Pon un fundamento sólido en tu vida!

Jesús presentó una parábola, o sea un ejemplo, en sus enseñanzas para hacernos reflexionar, para ayudarnos a comprender mejor la relación que existe entre nuestra felicidad y el respeto a la ley de Dios.

 

«Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina» Mateo 7:24-27.

Por amor y gratitud: Respeta la ley de Dios, los 10 mandamientos ¿pero cuáles? Los originales, los que están en la Santa Biblia, no los del catecismo que han sido modificados. Veamos la diferencia…


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¿Qué podemos hacer para conquistar las alturas de la excelencia, del éxito; para encontrar las respuestas a nuestras preguntas en la familia, en la educación de los hijos, en nuestro quehacer, en nuestra tarea diaria y las diferentes decisiones que nos toca afrontar? Dios quiere nuestra felicidad y nuestro bien, que seamos salvos. Él apóstol Juan dice:

Dios no quiere que perdamos la vida eterna, Él promete en su palabra:

¡Pon un fundamento sólido en tu vida!