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DESCANSO

Fecha actual 2

#6

Maravillas de la creación

 

¿Sabía usted...?

La maravilla del don de la vida

Una célula, del tamaño de un pequeño punto solamente, se desarrolla en 266 días (desde la concepción hasta el nacimiento) en forma perfecta, en 200 millones de células, aumentando su peso original unas mil millones de veces.

 

La mente humana

Tenemos unas 100.000 millones de células nerviosas llamadas neuronas y son tan complejas que a cada una podríamos compararla con una ciudad.

El cerebro humano puede almacenar información que «llenaría unos veinte millones de volúmenes, como en las mayores bibliotecas del mundo»
(http://es.wikipedia.org/wiki/Cerebro).

En el ADN de cada célula está el plan maestro genético que marca desde el color de los cabellos y los ojos, hasta las más sensibles inclinaciones del carácter...

 

El ojo

¡Qué extraordinario como fuimos creados por Dios!

La retina humana tiene cien millones de bastoncillos y conos, y sus capas de neuronas, ejecutan por lo menos diez mil millones de cálculos por segundo.

 

El oso de agua o Tardigrada

Es un diminuto animalito que mide hasta 1.5 mm su nombre se debe al caminar torpe, parecido a los osos. Tiene ocho pies. Pero algo fascinante es su capacidad de sobrevivir en el estado de criptobiosis o muerte aparente donde el consumo de oxígeno baja a cero pudiendo sobrevivir durante más de 100 años.

En ese estado han sobrevivido: a 151°C de calor, frío -273°C, al vacío (lo llevaron al espacio), los rayos radiactivos, alcohol, ácidos, sal, rayos X de 570.000 y más. Para la comparación, 500 de rayos X sería inmediatamente fatal para un ser humano.

 

La Golondrina de mar de las Regiones Árticas

 Hace un viaje migratorio de 35.400 Km cada año. Anida en el círculo polar ártico y va hasta la Antártida. ¿Cómo encuentra su lugar?

 

 

El radar de los murciélagos

Es superior a la copia que fabricó el hombre.

Vuelan cientos de ellos en una oscura cueva sin chocar. Se ha experimentado hacerlos volar en un cuarto oscuro, cruzado por finos alambres extendidos.

Sus señales sonoras supersónicas rebotan en los obstáculos y vuelven a ellos. Usan orientación mediante ecos para evitar chocarlos...

 

¿Hubo un diseño inteligente o fue casualidad?

¡Toda la creación es un milagro! Podemos decir con el salmista:

 

 

«Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien» Salmos 139:14.

 

Honrémoslo como Creador

Consideremos que Él es el autor de la vida y que solo Él merece nuestra honra y adoración. Al contemplar nuestro mundo con la lógica bíblica vemos que no pudo ser el fruto de la casualidad.

«Porque en seis días hizo Dios los cielos y la tierra...» Éxodo 20:11.

 

Todo lo hizo Dios con asombrosa sencillez. El salmista dice:

«Porque Él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió» Salmos 33:9.

 

No necesitó miles y millones de años para crear todas las cosas. Bastó el extraordinario poder de su palabra. Para que el hombre recuerde permanentemente a Dios como creador, estableció un día a la semana, el séptimo día, como un día especial dedicado a Él.

 

«Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación» Génesis 2:2-3.

 

El cuarto mandamiento muestra cómo honrar al creador:

«Recuerda el día del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos, pero el séptimo es día de descanso para el Señor, tu Dios... Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposo en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día del sábado y lo santificó» Éxodo 20:8-11.

 

Interesantes descubrimientos en relación al descanso

La falta de descanso regular influye en nuestro rendimiento. Observaciones interesantes se hicieron en Londres durante la segunda guerra mundial. Cuando esa capital fue bombardeada se incrementaron las horas de trabajo en la producción militar exigiendo a los obreros que trabajen 74 horas por semana, pero la producción no aumentó. La dirección, tras varias pruebas, decidió bajar a 48 hs. el ritmo de trabajo y el resultado fue sorprendente. La producción aumentó un 15% como también la eficiencia y la moral de los trabajadores.

En la misma época, en otro país, los dirigentes de una fábrica decidieron dar 10 minutos de descanso a las 10 de la mañana y a las 3 de la tarde. Ese breve periodo de relajamiento redujo el promedio de errores y accidentes y mejoró la calidad de los productos.

Se ha observado la importancia de descansar 8 horas cada noche como también un día a la semana siendo beneficioso para la salud. No es simplemente una costumbre cultural o religiosa sino que responde a las necesidades biológicas, psicológicas y espirituales del ser humano.

Durante la revolución francesa se introdujo la semana de 10 días, pero no dio resultado, ya que después de un tiempo se tuvo que volver a la semana de 7 días.

 

Es un hecho conocido que los seres vivos están sometidos a ritmos

Los ritmos biológicos producen oscilaciones rítmicas de sus funciones vitales. Veamos algunos ejemplos:

La temperatura de nuestro cuerpo, llega a su su máximo nivel a la tarde; la frecuencia del corazón, aumenta durante el día y llega al mínimo a partir de la cuarta hora de sueño nocturno; los riñones, el hígado y otros órganos, disminuyen su actividad durante la noche; la secreción de hormonas como los corticoides, alcanzan su máximo a las diez de la mañana.

Hay otros ritmos que no tienen que ver con el cosmos, llamados endógenos pues son parte de nuestro organismo y varían en sus ciclos movidos por un reloj interno. Uno de ellos es el llamado “ritmo circaseptano” porque se repite cada 7 días. Aunque no se conoce demasiado sobre este fenómeno, vemos que Dios los ha creado así.

Se ha comprobado que la frecuencia de los accidentes cerebrovasculares, de las hemorragias cerebrales subaracnoideas, y de las crisis coronarias, sigue ciclos de siete días, debido posiblemente a que también la presión arterial oscila con un ritmo semanal. El ritmo de mitosis (divisiones celulares) en nuestro organismo, también sigue un ciclo semanal, lo que resulta importante para optimizar la administración de medicamentos contra el cáncer, como la quimioterapia.

Curiosamente, también se han observado estos ritmos endógenos de siete días, independientes de los factores ambientales, en otros seres vivos como los ratones, en algunos insectos, e incluso en algas verdes marinas del género Acetabularia. Hay investigadores que se preguntan por qué las algas microscópicas que forman parte del fitoplancton saben medir las semanas. Los ritmos biológicos, y en particular los de ciclo semanal (circaseptanos) no relacionados con fenómenos astronómicos, suscitan un interés creciente entre los científicos.

Los ritmos diarios se denominan “circadianos” y los semanales “circaseptanos” en diversas funciones biológicas de los seres vivos. No podemos ignorar los ritmos que regulan los periodos de actividad y descanso. Nuestro organismo tiene relojes biológicos para decirnos cuándo debemos descansar. Ignorar esos ritmos trae sus consecuencias sobre nuestra salud física, ya que durante las horas de descanso las células eliminan las sustancias de desecho, aumentan las defensas, se curan las heridas y se va cargando de energía química para el próximo periodo de actividad.

Nuestra mente también necesita descansar mejorando así nuestro razonamiento y nuestra memoria. El reposo regular resulta necesario: Durante las horas de reposo, las células de nuestros órganos eliminan las sustancias de desecho acumuladas en las horas de actividad, aumentan las defensas, se reparan las heridas y otros daños producidos en el organismo y se acumula energía química para el siguiente período de trabajo. El reposo regular, ya sea nocturno como semanal ayuda a la mente, a la vida familiar y fortalece la sensibilidad espiritual la creatividad y nos estimula a encontrarnos con nosotros mismos y con Dios.

Tampoco vayamos al otro extremo como algunos que no quieren trabajar y descansar los 7 días, porque Dios dice en su ley “seis días trabajarás…” Pero sí, después de una semana de fatigoso trabajo, necesitamos un día de descanso. Dios lo instituyó así. Colocó un reloj biológico en nuestro cuerpo y lo enfatiza en su Palabra. Y no es cualquier día, es el que Él apartó para este fin en la creación del hombre (Génesis 2:2-3) y más tarde lo grabó con su dedo con fuego (Deuteronomi 10:4) en las tablas de piedra de los 10 mandamientos: el sábado.

Dediquemos ese día a Dios, al descanso y a la familia.

Veamos los fundamentos de esta vitamina llamada Descanso...


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Una célula, del tamaño de un pequeño punto solamente, se desarrolla en 266 días (desde la concepción hasta el nacimiento) en forma perfecta, en 200 millones de células, aumentando su peso original unas mil millones de veces.

Tenemos unas 100.000 millones de células nerviosas llamadas neuronas y son tan complejas que a cada una podríamos compararla con una ciudad.

¡Qué extraordinario como fuimos creados por Dios!

Es un diminuto animalito que mide hasta 1.5 mm su nombre se debe al caminar torpe, parecido a los osos. Tiene ocho pies. Pero algo fascinante es su capacidad de sobrevivir en el estado de criptobiosis o muerte aparente donde el consumo de oxígeno baja a cero pudiendo sobrevivir durante más de 100 años.

 Hace un viaje migratorio de 35.400 Km cada año. Anida en el círculo polar ártico y va hasta la Antártida. ¿Cómo encuentra su lugar?

Es superior a la copia que fabricó el hombre.

La falta de descanso regular influye en nuestro rendimiento. Observaciones interesantes se hicieron en Londres durante la segunda guerra mundial. Cuando esa capital fue bombardeada se incrementaron las horas de trabajo en la producción militar exigiendo a los obreros que trabajen 74 horas por semana, pero la producción no aumentó. La dirección, tras varias pruebas, decidió bajar a 48 hs. el ritmo de trabajo y el resultado fue sorprendente. La producción aumentó un 15% como también la eficiencia y la moral de los trabajadores.